"Siete vendrán, siete señores Demonios destructores de la vida: plagas, pesadillas, maldad en estado puro vendrán y sumirán el mundo que conocemos en el caos más absoluto y desolado..."Profecías... quién me iba a decir que acabaría creyendo en las palabras de un vidente, un visionario, un charlatán, un "lector de manos"... Pero no, Brego no era sólo un lector de manos. Cyrus le respetaba y por lo tanto yo también. En aquel momento no conocía a nadie más sabio que Cyrus, aunque es evidente que todavía no le conocía mucho.
Pero Brego desprendía su propia luz. Vivía con los grandes señores Elfos, dónde todo es más bello y puro. Tenía que ser alguien admirable para vivir allí.
Él se limitaba a darle a Cyrus un camino que seguir, a interpretar sus sueños. Pasaban horas y horas hablando, casi podría decirse que Brego fue como un mentor para Cyrus, aunque se limitara a hacer las preguntas correctas que llevaran a buscar respuestas correctas. Al fin y al cabo fue Cyrus quien predijo el fin de la Humanidad y fue también él quien vislumbró una posible solución. Fue Cyrus quien contactó con los Demonios, quien les plantó cara, quien preguntó... Brego sólo indicaba la dirección a seguir allá donde los sueños de Cyrus nos llevaban. Norte, Sur, Este u Oeste... hacia allá tendréis que viajar y buscar, buscar, buscar...
Sólo él y Cyrus sabían qué buscábamos. Sí, buscábamos personas, pero cómo encontrarlas nadaba en el subconsciente de Cyrus como una gota de aceite en el océano. Y nosotros le seguíamos. Le seguíamos a donde nos guiara, como un rebaño sigue a su pastor. Un rebaño de inútiles y tontas ovejas que siguen felices a su pastor incluso hasta el mismísimo cuchillo del carnicero.
Cyrus, Cyrus... ¿por qué has tenido que morir? Aunque a veces sólo contaras con tu orgullo, siempre fuiste hacia delante. Casi nunca estuve de acuerdo en las decisiones que tomabas, incluso te traicioné y me dediqué a espiarte para Cabal... oh sí, yo formaba parte de Cabal. Me reclutaron cuando tú me despreciaste. Son muy inteligentes y tú, tú fuiste tan necio Cyrus, tan confiado y orgulloso que ni siquiera lo sospechaste nunca.
¿Qué pasará ahora que no estás? Neeva se ha enterrado viva contigo, dejando que el tiempo la consuma, velando tu cadáver día tras día, desentendiéndose de vuestra preciosa hija.
Crawler... casi mejor ni nombrarlo, maldito traidor bastardo y reptante... Oh... te encantaría saber lo que está haciendo nuestro querido amigo. Ahora es tan sólo una marioneta más del Rey Negro, su peón, su arma... Dudo de que siga vivo, su intención era convertirse en otra cosa ni viva ni muerta. Y creo que el hecho de venderme al Rey Negro fue su salvoconducto para demostrar su fanática lealtad. Oh Cyrus, si supieras todo lo que me ha pasado... y sólo he conseguido empeorar las cosas. La guerra está cerca y yo misma le he entregado al Rey Negro y su consorte una arma demasiado poderosa, demasiado mortal.
Tendré que terminar yo sola la búsqueda de los videntes, parece que soy la única que se acuerda de ellos. Parece que soy la única que piensa en lo que puede ocurrir tras la guerra. Sí, la guerra está ya aquí, falta muy poco tiempo para que el Rey Blanco y el Rey Negro jueguen con nuestras vidas y nuestros destinos. Pero ya nadie recuerda a los 7 demonios, ni a los videntes, ni a la misión que me llevó a engendrar a la ,ahora, terrorífica hija de Lîm-Dhul.
Cyrus... cómo te envidio ahora mismo. Y cómo te odio, y cómo te hecho de menos. Me siento tan sola Cyrus, tan alejada de todo...
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